¿El libro es contenido o continente?

Abro un hilo de debate de todo lo que he visto, he escuchado y he leído estas semanas. La pregunta es si el futuro del libro pasa por el contenido o por el continente; es decir, ¿importan las palabras y lo que quiere transmitir el autor con ellas, o lo importante es el formato en que se editan: papel, PDF o e-libro? Lo digo por las últimas noticias que arden en la red. Comienzo cazando enlaces, rememorando actos y encuentros de estos últimos días.
Por partes. Acudí a la presentación del libro de poemas de una buena amiga, Antonia Cortés, y su libro El día en que callamos las palabras (Ediciones Soubriet), versos muy personales sobre la incomunicación y el amor (El día en que callamos las palabras/fue el inicio de esta muerte/la puerta por la que salieron los sentimientos/ el motivo de nuestros errores). ¿Se sigue publicando poesía? Pues sí. Parece que sí. Y, como dijo en la presentación de dicho poemario Luis Alberto de Cuenca, menos mal porque son las pequeñas editoriales las que están fomentando "el tejido cultural de este país". ¿Es así?
Más cuestiones. La Biblioteca Nacional organiza una quedada entre sus fans en Facebook para una mayor difusión de su estancia e incunables. La institución de instituciones bibliotecarias se apunta a la moda y expansión de las redes sociales. ¿Saben las grandes y medianas editoriales lo que es Facebook? Parece que también. Recientemente, Seix Barral ha creado su propio grupo de red social, algo que desde hace tiempo prodigan los editores independientes.
Continúo con las propuestas de debate. Amazon, leo en Alt1040, lanza un órdago: sus e-libros ya están disponibles no sólo en Kindle, sino, además, en los iPhone. ¿Llega el momento del declive del libro de papel como objeto y comienza la expansión de estos nuevos formatos miniaturas, más masivos, más portátiles? No lo sé, porque mientras leía esta noticia, Enrique Redel, de Impedimenta, anuncia en Facebook, de nuevo esta red, el lanzamiento de El rival de Prometeo, vidas de autómatas ilustres; y su editorial sí apuesta por el libro como contenido, pero también como continente; es decir, con una cuidada edición para convertir cada nuevo título en objeto de culto y cultura.
Finalizo. ¿Qué piensan los escritores sobre todo esto? En España, se publican al año unos 70.000 títulos, según el Ministerio de Cultura. ¿Cuántos lectores acceden a dichos ejemplares? ¿Es la edición digital la nueva manera de promover la cultura, y, por tanto, el contenido? Lo digo porque en estos días, Fernando Ortega, de Publicatuslibros.com, también me envía una nota en la que me recuerda que dos de sus autores, Silvia Lázaro y Juan Benítez, hablarán en primera persona, durante Fica, de su experiencia en la publicación de libros en Internet. Me gustaría que ambos autores se pasaran por este Hueco y me comentarán si éste es el futuro para los escritores.
O la experiencia del escritor Antonio Gómez Rufo, quien promociona su libro, La noche del tamarindo, entre su millar de amigos de Facebook, nueva manera de mantener una charla directa entre escritor y lector. ¿Es ésta la nueva pócima mágica para dar a conocer a autores y obras, después de que los blogs hayan entrado en declive de visitas?
De todas maneras, son demasiadas preguntas para un sólo debate. Las resumo en dos y sanseacabó: ¿El libro se convertirá sólo en contenido, sin importar el formato de su publicación? ¿O convivirán ambos formatos: papel y e-libro?
Díficil saberlo, pero mientras termino de escribir estas líneas rememoro las frases de un viejo chiste: ¿Te das cuenta de cómo está cambiando el mundo; te percatas de que las bicicletas ahora son estáticas y los teléfonos son móviles? Pues eso, ¿cuántos de nosotros tenemos en casa un teléfono fijo y uno móvil? ¿Sucederá con el libro lo mismo? ¿Nuestra biblioteca estará disponible en un artefacto de apenas 2o centímetros cuadrados de perímetro?
Abro el debate...
15 comentarios:
Creo que con el tiempo (mucho tiempo) el e-libro se impondrá, pero antes va a pasar por una larga convivencia con el libro tradicional. Los más vanguardistas, los más modernos, los primeros que tuvieron teléfono móvil cuando a los demás nos daba vergüenza y nos parecía una chorrada, esos serán los primeros en comprar el e-libro. Los demás tardaremos y, al final, nos plegaremos ante la evidencia de que por mucho que nos guste el tacto y el olor de un libro, el e-libro tiene también sus ventajas y compraremos uno. Eso sí, a mí me va a costar horrores acostumbrarme a leer en semejante aparato.
No te quito razón, Marta... Pero yo creo que la demanda, en este caso, vendrá si hay oferta. Y ahora, muchas editoriales se están dando cuenta de que el e-book es más presente que futuro. Incluso las agencias literarias (léase las importantes)ya están comercializando los derechos digitales, según últimas noticias.
No es fácil responder a esta cuestión. Si está en la mesa, no obstante, será por algo.
Me parece que los libros de papel son, en efecto, signo de una época que está llegando a su final desde hace unos cuantos años. La informática e internet son nuestro mundo cotidiano, y si no, veásenos aquí charlando sobre unas y otras cuestiones.
Los libros electrónicos supondrán un ahorro de papel nada desdeñable. Un acceso a la cutlura mucho más económico. Una vivencia del texto muy distinta: las cosas que saben hacer los e-libros son diversas e inenarrables.
Seguirán ahí las bibliotecas y, sin duda, algunas pequeñas editoriales que seguirán adelante con sus humildes tiradas y sus autores y lectores de culto. ¿O esto es demasiado optimista y solo podrán hacer libros de papel las multinacionales?
Me parece una buena idea el libro electrónico. De la misma forma que antes escribíamos cartas de papel y tomábamos apuntes en folios -y ahora enviamos correos electrónicos y trabajamos en el ordenador-, llegará el día en que vivamos con naturalidad la lectura electrónica, por llamarla de alguna forma.
Y todo esto lo dice una autora, o sea yo misma, que sigue escribiendo sus libros con pluma y en libretas. Sobre gustos...
Dos preguntas más: ¿Por qué todavía uno de los afanes más secretos, y no tan secretos, de la escritura en la red es que terminen pasándose los propios garabatos cibernéticos de las letras de la pantalla a garabatos de tinta impresa sobre papel?, ¿por qué la mayor aspiración de algunos blogs es convertirse en libros impresos algún día?
En la lógica del mercado capitalista, no se le da valor a lo que es gratis, por eso, al final, todos los blogs con pretensiones literarias están abocados al papel o a otro soporte de pago. Yo no creo que los blogueros quieran pasar al papel porque sí, lo que desean, más bien, es que su trabajo sea reconocido y obtener un beneficio por él, el que sea, y hoy por hoy eso es más viable en el papel.
Mi opinión es que terminará imponiéndose la lectura en la red, porque las posibilidades de difusión son infinitas en comparación con las posibiliades de las editoriales convencionales, salvo las multinacionales.
A mi me encanta y me seduce el manoseo de un libro, pero los tiempos corren más que nuestra propia imaginación y me vale con los ejemplos que habéis puesto y por tanto las personas que aspiramos a que se nos lea, no tenemos más remedio que estar de alguna manera en los blogs o en cualquier otro sistema de interné.
En definitiva creo en la convivencia de ambos sistemas a corto plaso, aunque no cabe duda que a largo plazo terminará imponiéndose el libro en la red.
Mirad yo tengo un lector de eBooks desde hace unos nueve meses. Es una gozada. sin reservas. Y soy, como muchos de vosotros, de los que adora la liturgia del libro; tocarlo, olerlo, mirarlo. Pero en un ataque de consumismo me compré uno y estoy encantado. Es enormemente práctico, no hace falta que os explique lo que supone poder llevar cientos de libros en un aparato de 300 gramos. Se ve de cine, de echo no se aprecia ahora diferencia con la página de papel, gracias a la tecnología de tinta electrónica. Hay un problema por ahora y es la falta de oferta de eBooks. Esta te lleva a agenciarte los libros por internet cuando lo ideal sería que hubiera a la venta ediciones digitales expresamente realizadas para este soporte. Hay otro problema que es el precio. A mí me costó 600 euros aunque ahora empieza a haber modelos como el Kindle, el Papyre o los modelos de Sony que rondan los trescientos. Parece caro pero tampoco lo es tanto si compras un buen puñado de libros al año, como es nuestro caso. Y, por fin hay un aspecto del que no se suele hablar cuando se mencionan estos aparatos, y es que cuando se generalicen, cosa que no tardará en ocurrir, si yo escribo una colección de cuentos, os la podré pasar a todos para que los leais en el mismo soporte que leeis lo último de Chuck Palaniuk o de Juanjo Millás. El coste de publicación en este tipo de soportes será de casi cero así que crecerá exponencialmente el número de editoriales digitales y de colecciones en las editoriales ya existentes. Eso es lo que creo. Claro que tengo más de cuarenta años y sigo siendo pobre así que, como podéis ver, no ha sido mi visión de futuro en los negocios mi principal virtud.
Creo que las ventajas de las nuevas tecnologías nos esclavizan. Consumimos constantemente productos inútiles, se nos imponen necesidades absurdas, y sin embargo algunas editoriales luchan por sobrevivir y los escritores se desesperan porque no se compran libros, o porque los best-sellers (que de best, poco) se llevan todo el pastel gracias a la publicidad. Me sale mucho más barato comprarme un libro de 10 euros en una librería de barrio o pasarme por la biblioteca de vez en cuando que comprarme una sofisticado aparato en el corte inglés. ¿A quién enriquece ese cambio?
También están los blogs, e Internet, que facilitan el intercambio de información y literatura, cuyo valor nada tiene que ver con los caprichos del mercado.
A veces el progreso consiste en conservar lo bueno, no entiendo ese afán por cargárnoslo…
Un saludo
Debate espinoso este. Mi humilde opinión es que la experiencia que te da un papel no te la da una pantalla. Llevo tiempo con un libro en el ordenador y no soy capaz de empezar con él. El papel es textura, olor, tacto, no sé, es más humano.
¿Será la edad?
A mí también me apasionan los libros, su tacto y su aroma, pero no estoy nada de acuerdo con los argumentos de mc.
La literatura es signo, no soporte. Los "bloggers" son tan escritores como los novelistas.
Un aparato que te permita llevar 300 libros en el bolsillo no es una necesidad absurda, es una mejora que permite talar menos árboles y almacenar más literatura en casa, algo nada desdeñable al precio que va el metro cuadrado.
Las editoriales que luchan por sobrevivir agradecerían enormemente reducir a cero sus costes de impresión; podrán arriesgarse a ofrecer mayor variedad, los escritores noveles tendrán más oportunidades de contar con el respaldo de una editorial que, en realidad, no se juega una gran inversión apostando por ellos. Un libro electrónico puede (y debe) costar menos que uno impreso, así que los lectores voraces no tardaremos en amortizar la inversión. Sólo las imprentas saldrán perdiendo.
Para los lectores, el único argumento en contra es la nostalgia... Yo siempre conservaré en papel mis libros favoritos, pero quienes nazcan en la época del e-book no sentirán esa necesidad, como no sienten nostalgia de los discos de vinilo.
Personalmente me preocupa más la supervivencia de la buena literatura que la de los libros. Tarde o temprano me compraré un cacharro de esos.
A mí me preocupa más la capacidad de las pequeñas editoriales para entrar en un mercado donde (tiempo al tiempo) los costes tecnológicos terminarán recayendo con todo su peso en las obras de tirada menor. No por una cuestión económica (se eliminan gran parte de los costes físicos, claro), sino de soporte tecnológico y de competencia en las descargas al respecto.
Si la visibilidad de los libros de cuentos (por ejemplo) hoy roza la visión con cataratas, será ceguera irremediable cuando para promocionar una obra o a un autor la estrategia sea poseer la plataforma digital o la página de descargas o como queramos llamarlo más potente.
¿Y qué será del insustituible saborcillo a canapé y confidencias y cerveza templada de las presentaciones? ¿Acudiremos con nuestros e-books y buscaremos al autor de turno en un directorio alfabetizado con miles de títulos? Ya de paso, podrían hacerse las presentaciones desde el salón de casa de cada cual, en pantuflas y con la tele puesta. No sé, no es cuestión de romanticismos ni pervivencia de esencias inmemoriales (bardos, juglares, cantares de gesta... ¡qué poca falta les hacía el papel!), es cuestión de no olvidar ciertos ritos sociales imprescindibles a la vida cultural, esencialmente el aroma a cotidianeidad, a asunto humano, a sudor, a presencia física de creadores y cosas creadas, a artesanía con portada en cuatricromía y caracteres garamond y el tipo de turno posando junto a su obra sonrisón emocionado en ristre.
¿A qué huele la tinta electrónica? ¿Podremos levantar la cabeza desde la pantalla a los ojos de los otros cuando celebremos la puesta de largo del libro de nuestros amigos o nuestros autores favoritos en esa librería que ya no existirá o será un silente cementerio de mudos con la mirada perdida en un rectángulo?
A mí me dan un poco de miedo estas cosas, pero no me hagan caso, porque soy un tipo de provincias, algo así como Buddy Holly y su guitarra espantado ante los cd´s dobles, las descargas legales y los ipod y los mp4 de ultimísima generación. Un cateto nostálgico.
PD: lo admito: yo todavía gasto discman tamaño king size
Hombre, yo no echaré en falta las presentaciones ni sus canapés, porque no suelo asistir, pero no creo que desaparezcan: a fin de cuentas son eventos publicitarios.
Tampoco le he visto nunca sentido a las firmas de libros. Reconozco que esas colas son una opción inmejorable para los aficionados a los ritos, al sudor y al aroma humano, pero a mí no me seduce que un pobre tipo, que me olvidará en diez segundos, se gangrene el pulgar escribiéndome unas palabras que no siente. A mí lo que me hace ilusión es poder comentar un libro con su autor, y jamás ha existido un contacto tan inmediato entre escritor y lector como el que proporcionan los blogs, que son un soporte digital.
¿Por qué no vamos a poder cruzar miradas cómplices desde detrás de una pantalla portátil? ¿Por qué no pueden suceder cosas hermosas con un objeto moderno? Los aparatos de hoy son los cacharros que añoraremos mañana. Ese discman XL tuyo les parecía aberrante a muchos en los años noventa. Es fácil sentir lo desconocido como una intromisión, pero el hábito pone a estas cosas en su sitio, y a veces las vuelve tan cómodas y entrañables como unas zapatillas viejas.
Pero, ¡aaay!, en una cosa sí te doy la razón. Las librerías. No puedo imaginar un mundo sin librerías como la Documenta, de Barcelona. En realidad ya quedan pocas como ella, con su sección de poesía y sus dependientes licenciados en hispánicas. El dueño tendrá más de setenta años, pero aún se emociona con un buen libro infantil. Cuando la cierren lloraré, estoy segura.
Lo más importante de la obra literaria es el contenido, eso está claro. Pero el continente forma parte de la misma obra y, aunque aparezcan nuevos canales de comunicación, todo escritor aspira a la obra impresa porque el autor, además de dirigirse a sus lectores inmediatos, busca perdurar. ¿Qué mejor forma de perdurar que un libro impreso que descanse en bibliotecas en el futuro?
La lectura en nuevos soportes no tiene por qué rechazarse, forma parte de nuestra sociedad y rechazarla sería un error, aunque por supuesto nunca sustituirá al libro.
Lo importante es el contenido, como ya he dicho, pero el continente forma parte de la misma obra de arte que es la literatura, y el tacto del libro forma parte del disfrute de la obra. Tocar, manejar el libro forma parte del placer lector.
Además, como ocurrió con otras artes, ¿pudo la televisión con el cine?
Me reitero, pues, ya que la conclusión final y que todos tememos es más o menos la misma, adoremos o no el soprte digital o el que venga después: quiero que al cumplir cien años mi última mirada a mi biblioteca me haga disfrutar la visión de los libros que amé, de mis propios y modestos libricos enseñando su costado, arracimados como uvas. Llámame nostálgico.
Gracias a todas todos por los comentarios. Creo que todas las posturas sobre este debate han quedado bastante representadas. Un abrazo.
David
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